Fundación Casa Ducal de Medinaceli

En apuntes visuales

En apuntes visuales

Axonometría de la Casa de Pilatos Patio principal Capilla de la Flagelación El Salón del Pretorio Colección escultórica El Jardín Chico Gabinete de Pilatos Jardín Grande o  Palacio del I Duque de Alcalá Escalera Principal Planta Alta
La Casa-Palacio
  1. Patio principal
  2. Capilla de la Flagelación
  3. El Salón del Pretorio
  4. Colección escultórica
  5. El Jardín Chico
  1. Gabinete de Pilatos
  2. Jardín Grande o  Palacio del I Duque de Alcalá
  3. Escalera Principal
  4. Planta Alta
 
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La Casa-Palacio

El Palacio de los Adelantados Mayores de Andalucía, más conocido como Casa de Pilatos, fue construido esencialmente entre los siglos XV y XVI. Situado en el centro histórico de Sevilla, las sucesivas compras de casas y solares por los Enríquez de Ribera permitieron ir agregando salones, patios y jardines hasta convertirlo en el conjunto residencial privado mayor de la ciudad y en el marco ideal en el que desarrollar los nuevos modos de vida y sociabilidad de las élites de una ciudad enriquecida como metrópolis del mayor imperio ultramarino hasta entonces conocido.
Declarado Monumento Nacional desde 1931, este palacio es una delicada síntesis de la tradición gótica y mudéjar de fines de la Edad Media y las innovaciones del Renacimiento, cuya introducción en Sevilla se debe a la privilegiada relación que con Italia mantuvieron los Enríquez de Ribera desde el I Marqués de Tarifa, hasta el III Duque Alcalá.

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Patio principal

La peculiar diversidad estilística de este espacio que reúne armónicamente elementos góticos, mudéjares, renacentistas y románticos, es producto de sucesivas intervenciones sobre un patio rectangular, con eje en la capilla y porticado únicamente en sus lados cortos, construido a fines del s. XV por Pedro Enríquez y Catalina de Ribera. Su hijo Fadrique, el peregrino a Jerusalén, inició su transformación renacentista: amplió sus dimensiones haciéndolo cuadriforme, abrió galerías en sus cuatro costados, sustituyó los pilares de ladrillo por columnas genovesas y colocó en su centro la fuente marmórea adquirida también en Génova. A Fadrique, le hereda, en 1539, su sobrino Per Afán, quien además de enriquecer sus esquinas con las cuatro piezas principales de su colección escultórica (véase nº 4), dispuso en su derredor una galería de bustos de personajes de la Antigüedad que, a modo de espejo histórico, reforzase la idea de continuidad entre la fundación de Roma y el nuevo imperio de Carlos V. Ya en el s. XIX, se introducen novedades al gusto romántico, como la apertura de un acceso en su centro, la sustitución del suelo de barro por mármol y la colocación de nuevos ajimeces pseudo-nazaritas.

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Capilla de la Flagelación

Un arco carpanel profusamente decorado con yeserías de motivos platerescos da acceso a la capilla. Considerada la estancia más antigua del palacio, constituye un singular ejemplo de la fusión de los lenguajes cristiano y musulmán en el mudéjar. Está cubierta por dos bóvedas de terceletes cuyas nervaduras adornadas con motivos vegetales y con las armas de Enríquez y Sotomayor, descansan sobre ángeles pasionarios. Conserva el único zócalo de azulejos del palacio y uno de los pocos de Sevilla, realizados con la técnica de cuerda seca. Sobre el altar se encuentra una pieza paleocristiana de bulto redondo del siglo IV d.C., traída de Roma, representación del Buen Pastor que procede directamente de los modelos paganos del Hermes que lleva la oveja del sacrificio (crioforo). En el centro, una columna que la tradición identifica con la de la flagelación de Jesucristo, da nombre a este oratorio.

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El Salón del Pretorio

Fue construido en los años treinta del s. XVI, fruto de la ampliación renacentista del patio. Conserva todos sus elementos originales incluso la carpintería de taracea mudéjar en la que se puede aún distinguir restos de la antigua policromía, obra del mismo autor que el bello artesonado de casetones que, con una estructura mucho más "moderna" que la del resto de armaduras del palacio, mantiene la decoración de mocárabes. En su centro, Fadrique Enríquez de Ribera sitúa las armas de su linaje desde sus padres hasta sus bisabuelos. Azulejos de cuenca o arista cubren sus muros como los del resto del palacio que, con ciento cincuenta diseños diferentes, cuenta con la mayor y mejor colección de estas piezas. Esta técnica, novedosa en el s. XVI, permitía imitar los diseños de líneas curvas propios de los tapices a quienes los diferentes paños cerámicos del palacio pretenden asemejarse, adornándolos en su centro con las armas de Enríquez o Ribera y rodeándolos con borduras.

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Colección escultórica

Este palacio alberga una muestra única del coleccionismo renacentista que, con extraordinario conocimiento arqueológico de la Antigüedad, perseguía una exhibición ordenada y rigurosa de las piezas integrada con la arquitectura y el jardín. Fue reunida por el I Duque de Alcalá a quien, educado en el círculo del humanismo sevillano, el virreinato de Nápoles permitió entregarse a su gran pasión: las antigüedades clásicas. En la correspondencia de la época aparece citado junto con coleccionistas de la talla de Cosme de Medici o el Cardenal Farnese y lo vemos patrocinando excavaciones, comprando colecciones enteras, o recibiendo del Papa Pio V unas piezas escogidas de la colección vaticana. En 1568 empezó a enviar a Sevilla las piezas reunidas, junto con un arquitecto, y un escultor-restaurador, con el objeto de adaptar su palacio sevillano para exhibirlas a la "manera moderna". (vease nº 7)

Vid. Colección escultórica del I Duque de Alcalá

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El Jardín Chico

Hasta principios del s. XX el espacio que hoy constituye un único jardín, estuvo dividido en dos pequeños jardines separados por unas construcciones carentes de interés cuyo derribo permitió ampliarlos y unificarlos. Un estanque, cuyo surtidor está adornado por un joven Baco broncíneo de Mariano Benlliure, recuerda el derecho que tenía este palacio de contar con "agua de pie", es decir, con una conexión directa con los Caños de Carmona, acueducto que abastecía de agua las fuentes de la ciudad y del que todavía quedan algunos restos en la calle Luis Montoto. Este agua era monopolio de la Corona con la que se regaban las huertas del Alcázar y, como raro privilegio, se realizaban concesiones a conventos y particulares. Hacia 1480 en que se adquieren las primeras casas que fueron el germen del actual palacio, sólo había veinte privilegiados que disfrutaran de este "agua de pie" razón por la cual poseer un jardín era el símbolo más claro de distinción social.

 

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Gabinete de Pilatos

Situada bajo el torreón, esta estancia se corresponde con una de las "quadras" del esquema tradicional de "palacio" o sala alargada con cámaras cuadradas en los extremos y hereda algunas de las características del salón principal de ceremonias (aula regia o qubba) de la arquitectura hispano-musulmana. Abierta al patio y a la antigua huerta por una galería porticada, está cubierta por un artesonado adintelado de lacería "a calle y cuerda" compuesto por ruedas de diez lazos que tienen como centro de la composición una estrella de diez puntas. Esta configuración se asemeja a la utilizada en las cúpulas que representan simbólicamente la bóveda celeste.

 

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Jardín Grande o  Palacio del I Duque de Alcalá

Espacio usado como huerta en el primitivo palacio mudéjar, experimentó una profunda transformación tras la llegada a Sevilla, en 1568, del arquitecto napolitano, Benvenuto Tortello, encargado por el I Duque de Alcalá de reformar su palacio para exponer la colección que había reunido en Nápoles desde 1558 en que fue nombrado virrey por Felipe II. El arquitecto optó por alterar lo menos posible la edificación existente y construir un palacio nuevo, adyacente al antiguo, en torno a la huerta para transformarla en jardín arqueológico. Para ello, sigue el modelo de palacio tardorromano que había hecho fortuna en la Italia de principios del s. XVI, caracterizado por loggias superpuestas que miran hacia un paisaje abierto. En lugar de copiarlo, lo invierte, abriendo las galerías hacia un jardín cerrado y, con el propósito de incorporar todo el conjunto arquitectónico-escultórico dentro del mismo, proyecta columnas y arcos en los muros de las loggias mediante pilastras y arcos ciegos que enmarcan nichos y hornacinas que acogen las piezas arqueológicas. Una gruta en una de sus esquinas, completa la "italizanización" de este espacio.

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Escalera Principal

Es la primera y más monumental escalera de la ciudad y evoca la fase más antigua de desarrollo de la "doble casa" presente durante siglos en la arquitectura doméstica sevillana o sea, la repetición en ambas plantas de idéntica distribución, empleándose la alta durante el invierno y la baja durante el verano. Entonces, la escalera cobra singular protagonismo en el ceremonial cortesano, ejerciendo de divisoria entre el espacio más público del patio y los salones representativos de la planta noble. Este papel explica un diseño que persigue monumentalizar el espacio, policromándolo con abigarramiento y cubriéndolo de la forma más suntuosa que pueda imaginarse, mediante una soberbia cúpula claramente inspirada en la del Salón de Embajadores del Real Alcázar. El logro no pudo ser más acabado pues en la ciudad no se ha construido escenario más original y monumental que éste.

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Planta Alta

De nuevo fue Fadrique Enríquez de Ribera, quien mandó labrar nuevas estancias en la planta alta cubriéndolas con soberbias armaduras y decorándolas, en 1539, con pinturas murales de las que quedan importantes restos: una serie de retratos de "hombres famosos" de la Antigüedad en la galería y otra, inspirada en Petrarca, del Triunfo de las Cuatro Estaciones. Lugar de reunión de una academia de humanistas del Siglo de Oro, uno de sus miembros, Francisco Pacheco, enriqueció estos salones pintando unos techos para el III Duque de Alcalá. Esta planta recrea hoy los interiores de una casa-palacio exhibiendo piezas de la colección Medinaceli: mobiliario y tapices de la época y pinturas de Goya, Lucas Jordán, Giuseppe Recco, Carreño Miranda, Vanvitelli, etc.